Juan Guereño

LA VIDA DE D. JUAN GUEREÑO (8 de marzo de 1888 -17 de agosto de 1961)

Viaje a Crémenes, León, España de los descendientes de la familia de D. Juan Guereño. Desde Ezeiza (Argentina), a Madrid (España), Viernes 17 de Julio de 1992

Con ocasión de este viaje surgió este escrito en el que someramente sintetiza la vida de D. Juan Guereño:

¨Vamos a recorrer juntos Crémenes y sus alrededores. Si bien muchos ya estuvimos allí, el hecho que sea la familia entera, descendiente del “abuelito Juan” la que llegue a León, le da a esta recorrida un carácter muy especial.

Busto de D. Juan Guereño

Busto de D. Juan Guereño

Cuando estemos allí no podremos dejar de recordar que a los 14 años,, rodeado de ese paisaje, Juan maduró la idea de irse del pueblo y encarar nuevas aventuras.

Nació el 8 de marzo de 1888. Hace 4 años festejamos el centenario de su nacimiento en el Crémenes argentino. Huérfano de padre a los 8 años debió ayudar a su madre y hermanos trabajando en el campo y de pastor.

En Agosto de 1902 desechó la idea de quedarse en el pueblo y decidió ir a probar suerte a Madrid. Mucho le costó tomar la decisión de irse ya que ello implicaba dejar a su madre y hermanos. Pero su espíritu lo llevó a afrontar el futuro elegido, y con cortos 14 años partió a Madrid. Allí trabajó en una panadería, primero como repartidor y después en el despacho de pan.

Al poco tiempo, y con unas pesetas ahorradas, se instaló con un amigo en el barrio madrileño de Salamanca. Pusieron una verdulería, pero la suerte no los acompaño. Tras el fracaso de esta aventura volvió a la tahona, pero siempre con la idea de encarar algo más grande.

Fue así que decidió viajar a América. Muchos compatriotas ya lo habían hecho. ¿Por qué, él no podría hacer lo mismo?

Ahorró para el pasaje, comunicó su decisión a su madre, y a los 19 años, en el mes de octubre de 1907 se embarcó para Argentina, llegando a Buenos Aires el día 19 de noviembre de ese año.

Busto de D. Juan Guereño, Crémenes

Busto de D. Juan Guereño, Crémenes

Al llegar tuvo dos propuestas de trabajo casi simultáneas: una como ayudante de cámara de una familia argentina, y otra para trabajar en una fábrica de jabón. Lógicamente eligió esta última.

La fábrica estaba en Morón y giraba bajo la firma de Pérez y González. No era muy grande, pero sí lo suficiente para que Juan le fuera tomando la mano a la actividad industrial. Fue así que el abuelo se metió de lleno en el negocio.

Al poco tiempo, y con unos pesos ahorrados, se le presentó la oportunidad de comprar un negocio de almacén que un señor italiano le ofreció en condiciones muy favorables. Dejó la fábrica, y lanzándose otra vez a la aventura, se puso a administrar su nuevo negocio. Pero la experiencia duró sólo un año. Fue el tiempo que necesitó Juan para darse cuenta que lo suyo era la industria. Vendió el almacén, y volvió a la fábrica de jabón. Ahora trabajaría como encargado de cobranzas y corretaje.

Dos años permaneció en ese puesto, terminando por dominar los secretos de la industria jabonera. Conoció la parte técnica, la venta y la distribución, y empezó a concebir ideas propias que pondría en práctica con éxito más adelante.

Parroquia de San Pedro Ad Vincula, Crémenes

Parroquia de San Pedro Ad Vincula, Crémenes

Pero para hacerlo necesitaba que la fábrica marchara bajo su dirección. Entonces surgió la idea de alquilarla por un tiempo determinado. Cuando hizo la propuesta a sus patrones, el abuelito Juan tenia sólo 23 años.

La propuesta fue aceptada, y se firmó un contrato de alquiler por 5 años. Juan consiguió 2 socios y algo de capital, y se lanzó a administrar la fábrica de jabón que ahora sí, él dirigía. al poco tiempo, el 29 de Junio de 1913, Juan se casó con la “Abuelita Agustina”, quien apoyó y acompaño todas las decisiones que tomaría en el futuro.

Corría el año 1914, y la guerra en Europa dio un impulso muy grande a los negocios aquí en Argentina. Juan vio entonces todo lo que la industria jabonera iba a dar. Pero sus socios no tenían la misma visión que él.

Vencido el contrato de alquiler, disolvieron la sociedad y el abuelito se lanzó solo a conquistar lo que siempre había soñado. Levantar poco a poco una industria propia.

Todo empezó en un galpón ubicado en la calle Tafí (hoy Martiniano Leguizamón) del barrio de Liniers. Tres operarios, un tacho, algunas herramientas más, y salió la primer tonelada de jabón Guereño a la calle. Era el mes de junio de 1917. El abuelo tenia entonces 29 años.

Un manejo prudente del negocio, y la reinversión de la utilidades en el mismo, hicieron que la empresa creciera en forma franca y próspera.

Esa prosperidad le permitió en el año 1922, a sólo 5 años de haber fundado la empresa, volver a España y reencontrarse en Crémenes con su madre.

Afines de la década del 20 la empresa contaba, entre empleados y obreros, con más de 100 personas, y las toneladas de jabón producidas mensualmente superaban la 500.

Para el año 1938, el negocio había crecido mucho, y Juan, consciente de que un solo hombre no podía abarcar eficazmente la administración del mismo, pensó que lo mejor sería repartir las funciones y responsabilidades. Pero esto no podía hacerse sin interesar en la propiedad de la empresa a los que iban a compartir con él la tarea rectora. Creó entonces la sociedad anónima Establecimientos Fabriles Guereño S.A., y repartió graciosamente un considerable número de acciones entre aquellas personas vinculadas de antiguo a la fábrica.

El resto de la historia ya lo conocemos. La fábrica siguió creciendo en forma sólida y contundente. Al morir “Don Juan”, el 17 de agosto de 1061, Establecimientos Fabriles Guereño S.A. empleaba 1064 personas en todo el país, vendía mensualmente más de 4.000 toneladas de jabón y se procesaban 2.400 tons. de sebo por mes.

Altar de Ntra. Sra. de Luján. Crémenes

A la Virgen de Luján oraciones por D. Juan y benefactores de Argentina

Todo esto no es más que una brevísima biografía del fundador de esta familia que hoy, en forma completa, está viajando al pueblo donde aquél nació. No creo que Juan, en el año 1907, cuando viajaba solo en el barco que lo trajo la Argentina haya podido imaginar que 85 años más tarde, sus descendientes viajarían juntos a España.

Sus hijos compartieron mucho con él, de sus nietos tenemos gratos recuerdos, pero sus bisnietos tienen sólo los cuentos de sus mayores y esta brevísima biografía. Ojalá sirva, aunque sea, para sembrar una pequeña dosis de coraje y os guíe con su ejemplo.¨

Un pensamiento en “Juan Guereño

  1. Me dirijo a alguno de los familiares de Juan Guereño:
    Tengo una jardinera “Villa Crespo” que es un carro de dos ruedas con la característica de que en los laterales tiene palillos torneados. La particularidad de este carro es que se usó para el reparto del jabón Guereño. Según me dijeron se trata del primer carro que Guereño utilizó para ese reparto. En los laterales y en el frente todavía se ven los restos del fileteado con la marca Guereño e iniciales. Creo que es una verdadera reliquia. Lamentablemente está destruida pero es mi inteción restaurarla y dejarla tal cual fue. Me sería de gran utilidad contar con algunas fotos del carro cuando estaba en pie. Si algún familiar posee fotos agradería mucho que me las envíen. Serían de gran utilidad para poder reproducirla los mas fielmente posible ya que al día de hoy solo sirven los fierros y las maderas para usarlas de modelo. Lo mas importante para mi es saber bien como estuvo pintada y fileteada y también ver algun detalle de la capota que alguna vez tuvo.

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