Alión

D. Salvador Alonso Fernández en su ´Noticiario Histórico de un ¨Pueblín de la Montaña Leonesa Oriental¨, ´Las Salas de Alión´ continua relatando acerca de lo que también es entorno histórico de Crémenes que el autor encuadra dentro del mapa de Alión. Y dice:

Lo primero que llama la atención es el nombre de ALION.

Conviene advertir que el verdadero nombre es Alión.  No Aleón, con que aparece escrito en no pocos documentos, llegando a ser tenido por auténtico por famosos historiadores, mientras otros lo atribuyen a lugar totalmente desconocido, o lo confunden con Ayllón (de la provincia de Guadalajara), como uno de los archiveros del Monasterio de Uciés que, al reseñar el pergamino de Femando II que mencionaré más adelante, escribe en el reverso A-yllón como lugar objeto de la concesión Real.  Igualmente es inaceptable la conversión de la palabra Alíon en ALCON, como han hecho algunos, llevados de la afición a proponer etimologías, y para hacer ésta más verosímil transforman también La Salas en Las Alas, dando como nombre del pueblo Las Alas de Alcón.

La palabra ALION sonó mucho durante toda la Edad Media y fué consignada por escrito infinidad de veces hasta casi nuestros ¡das, cuando los Concejos fueron reemplazados por los Ayuntamientos, en cumplimiento de lo establecido por las Cortes de Cádiz.

Según demuestran las escrituras que se citarán y otras muchas que podrían aducirse, con dicho vocablo se dio nombre específico no sólo a un lugar, sino también: a un monasterio, a un castillo, a un territorio, o tierra, a una tenencia y al concejo constituido con los pueblos de este contorno y que perteneció a la Merindad de Valdeburón, con otros tres concejos y el pueblo de Maraña.

Esta diversidad de aplicaciones es claro signo de la relevancia histórica alcanzada por ALION.  Sin embargo el origen y significado del nombre ha resultado hasta el presente enigmática.  Que yo sepa ninguno de los autores que, de una u otra forma, han abordado temas relacionados con dicho nombre dio explicación con visos siquiera de probabilidad.  Reconozco que sería pueril y hasta ridículo que yo abrigara la pretensión de despejar la incógnita.  Lejos de mi atribuirme ese logro.  Pero no obstante, estimo procedente señalar algunas circunstancias cuya consideración podría quizá contribuir a formar opinión sobre el particular.

Parece indiscutible que ALION es palabra prerromana, lo cual coloca ya su origen en la época de los Astures y Cántabros, en las que se encuadran las no pocas (superan la treintena) lápidas llamadas vadinienses, halladas en ésta nuestra región (tres en Remolina y más de media docena en territorio de Crémenes).

Varias de esas lápidas ofrecen el significativo detalle de mencionar personajes cuyos nombres propios son muy parecidos y casi idénticos a nuestro ALION.  Así ALIOMO dedica a su hija piadosísima Maisontina, de 19 años, la lápida hallada en el Valle de San Pelayo.  A ALIO, de 30 años, dedica a su hija Venus, mujer de Lábaro otra encontrada en Sorriba (Gómez Moreno, Catálogo Monumental de León, pgns, 41 y 46 respectivamente).  El mismo autor, pgnª 28 reseña el epitafio de cierto ALLON, erigido por sus padres Macario y Tamnitalis.  Y a un tal ALIOMO VICTOR, hijo de Numira, de 30 años, está dedicada la lápida hallada en la Uña (Riaño, Avelino Gutiérrez y otros).

Con solo estas dos observaciones: el origen prerromano del nombre ALION y su semejanza y casi identidad con nombres propios de personas mencionadas en inscripciones vadinienses, ciertamente adquiere consistencia la opinión de que ALION fué nombre propio de un personaje, tal vez jefe de clan o tribu asentada en estos parajes y que, como propietario con especial prestigio, les dio nombre, como Sabarigo se lo dió a Villasabariego, Paterna a Villapadierna y Leandro a Villayandre, etc. etc.

Admitida la hipótesis, este poblado sería el eslabón de enlace en la cadena de habitantes predecesores de los actuales, desde los moradores del Castro hasta nuestros días.

Según D. José NP S. Canal, en eusquera ALION significa “pasto bueno”.

PRIMERAS MENCIONES DOCUMENTALES, CONOCIDAS DE ALION. (lugar)

El documento más antiguo que conocemos, con noticias de un poblado en el término del Las Salas actual, data del último tercio del siglo IX año 874.  No se conserva el original, pero sí una copia del siglo XII, en el Tumbo A. fol.2 vto, de la Catedral de Santiago, publicada también por López Ferreiro en su Historia Compostelana, II, pgs. 23-24, Ap.XI. Es documento muy interesante, no solo por su antigüedad, sino también por los personajes que intervienen y los datos que proporciona.  En atención a esa importancia se transcribe como apéndice 1º al final de estas notas, en su texto latino, supervisado y ofrecido por D. Rubén García de Ribadavia, especialista en la materia y su versión al castellano según traducción realizada por el amigo D. Agustín Tejerina. (pags. 122-123)

PERSONAJES.

Otorgante, El Rey Alfonso III que, después de extender sus dominios hasta el Duero, emprendió la tarea de repoblar el territorio reconquistado, por efecto de la guerra, en gran proporción yermo y sin cultivo.

Destinatario, un monje en la Liébana, originario de esta montaña, o por lo menos con bienes familiares en ella, según indica la frase de esta misma escritura que comentamos “que heredaste de tus mayores”.  Este monje, llamado SISNANDO, es citado con frecuencia en la Crónica de Alfonso III publicada por Cotarelo; gozó del aprecio particular del Rey, con el que según algunos autores le unían probablemente vínculos de parentesco; llegó a ser Arzobispo de Santiago y de él hace, el también Arzobispo, Gelmirez, el siguiente elogio: “era varón religioso, lleno de sabiduría, ilustre por su elocuencia y de suma dignidad”.

El referido monje Sisnando se posesionó, con la posterior aprobación del Rey, de varios lugares, entre ellos, el que nos interesa en este caso, “et ecclesiam Sancti Martín¡, in locum Alione quam cum tuos fratres adprehendidisti” “y la iglesia de San Martín en el lugar de Alión de que te has posesionado con tus hermanos”, y con las facultades y prerrogativas expresamente señaladas en la escritura.

Las frases transcritas bien claramente indican la existencia del poblado en el lugar de ALION y con vida religiosa suficientemente organizada y desarrollada como demuestra el hecho de tener su iglesia dedicada a San Martín, titular también del Monasterio a que pertenecía Sisnando y que continua siéndolo de la parroquia de Las Salas en la actualidad.  Si Alión, en la fecha de la escritura, estaba despoblado, por efecto de la guerra, señal es que , por lo menos al comienzo de la Reconquista, 1ª mitad del siglo VIII, ya existía Alión, con su iglesia.

TENENCIA DE ALION

En la recesión de documentos relacionados con ALION debe hacerse mención explícita de una escritura del año 1.162. Documento muy comentado y calificado por algunos autores como único, en cuanto a la forma de behetría que estableció, al someterse, por él, Rodrigo de las Fuentes de Pereda, que eligió por Señor a Pedro Muñoz, según la fórmula que reproducimos por considerarla sumamente curiosa: ¨asenoheme con Pero e tomelo por Señor que me amparase e de me defendiese a mi e a todos aquellos que en este heredamiento morasen. Por tal fuero, un par de lombos e una ymina de cebada por la medida de Riaño e seis panes e una canadiela de sidra…

Con ser tan interesante esta bebetria y tan apasionante el texto empleado, otra es la razón de su mención en este lugar.  Se ha citado este documento porque nos descubre, además, que en la tierra de Alión estaba vigente la posesión de bienes por el sistema de TENENCIA, gozando quien la obstentaba de notable distinción social.  En este documento, al indicar los testigos, se dice: TENENTE ALION Juan Fernández de Reyero.  Años más tarde subsiste la TENENCIA, pero, como indica la escritura que se citará a continuación, “siendo Tenente de Alión Fernando Alvarez”.

Tenentes.  Con este nombre se designaban los nobles que obtenían del Rey un territorio, población, o plaza fuerte, para su gobernación y administración, en nombre del Rey, con derecho a percibir las rentas y gabelas debidas al fisco regio (García Valdeavellano, Instituciones, pgª 3 89).  La posesión de tales bienes se llamaba Tenencia.

ALION, DONACIÓN DEL REY FERNANDO II A LA ORDEN DE SANTIAGO

En el Archivo Histórico Nacional, Sección de Ordenes Militares, Fondo del Monasterio de Uclés.  Carpeta 291, nº 1, se conserva en pergamino, un Diploma, con sello rodado, del Rey Femando II, fechado el 12 de octubre de 1.185, donando, al Maestre de Orden de Santiago, D. Fernando Díaz y a sus freires, ALION CON TODAS PERTENENCIAS Y DERECHOS = (dono vobis ALION cum omnibus directuris suis et pertinentiis).

Imagen

En el apéndice II se ofrece fotocopia del pergamino y otra copia con caracteres tipográficos usados comúnmente. (pags. 123-124)

La donación a la Orden de Santiago está reconocida también por el Papa Urbano III (1.185 – 1.187) quien, al confirmar los bienes de dicha Orden menciona entre ellos Alionem cum suis pertinentiis.  Y probablemente tal cesión señala la razón de la existencia de uno de los escudos que hubo en el pueblo y se describirá cuando se desarrolle el título: “Lápidas sepulcrales y escudos”, en las notas referentes a Las Salas. (pags.44-45)

El objeto concreto de la donación, real dadas las varias acepciones de ALION, no está suficientemente especificado en el diploma regio.  Parece lo más probable, relacionando esta escritura con la que descubre la existencia de TENENCIA, que lo ahora donado a la Orden de Santiago era el Castillo de Alión.

¿ Donde estaba el Castillo?

Ni documentalmente, ni interrogando a varias personas, conocedoras a la perfección de todo el territorio del pueblo, ni por hallazgo de restos arqueológicos, ha sido posible averiguar su emplazamiento.  Todas las indagaciones han resultado infructuosas.

No obstante, los topónimos Vallina del Castillo, en el término de Las Salas, Camino del Castillo y Peña Castillo, en la cumbre de la sierra que va, de la Collada del Ciervo a dar vista a Las Salas, con vertiente por el Norte hacia Salamón y por el Sur, a la parte alta de Santolaja, nos localizan con certeza el citado Castillo, en el último crestón de la mencionada sierra, en cima de La Siana.

MAS DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL CASTILLO DE ALION

La división del Reino de León a la muerte de Fernando I (1.065) y después, a la de Alfonso VII (1.157), produjo la separación de Castilla y León y fomentó en Castilla aspiraciones de independencia, por lo que fué preciso establecer la línea divisoria de ambos Reinos y, para evitar incursiones, no infrecuentes en los castellanos, invadiendo tierra leonesas, se edificaron en sitios estratégicos Castillos fronterizos.  Uno de éstos fué el de ALION, que, construido en territorio leonés, a veces perteneció a Castilla.

Al casarse, en segundas nupcias, el 1.187, Fernando II con la hija del Señor de Vizcaya, Dª Urraca López de Haro, concede a ésta, como arras, los Castillos de la “Somoza” leonesa: Monte Agudo, Aquilare, ALION, Siero, Portilla.  Muerto el Rey en 1.188, Dª Urraca hubo de refurgiarse en Castilla, por desavenencias con su hijastro y cometió la felonía de entregar dichos castillos a Alfonso VIII, quien desatendió las reclamaciones del Rey de León, Alfonso IX e incumplió sus repetidas promesas de devolverlos, cumpliendo lo acordado en varios tratados, celebrados para resolver el conflicto, como el de Tordehumos en 1. 194 y el de Cabreros, en 1.206.

El problema adquirió visos de solución al concertarse la boda de Alfonso IX de León con Dª Berenguela, hija de Alfonso VIII de Castilla, pués éste señaló, como dote de su hija, los repetidos castillos, pero tampoco hizo efectiva su entrega, por lo que el Rey de León decidió tomarlos por la fuerza, asignándoles el destino para el que habían sido construidos.

Al unirse de nuevo y definitivamente Castilla y León, con Fernando III, el Santo (1.199 – 1.252) desapareció la razón de conservar los castillos que, como el de ALION, por su situación, no admitían otra finalidad que la de ser atalayas y puestos de vigilancia.

TIERRA DE ALION

El vocablo TIERRA, además de otras acepciones, tuvo, a principios de la Edad Media, la de significar, según Gª de Valdeavellano, Hª de las Instituciones, 339, la concesión beneficiaria, que concedía al beneficiario funciones de gobierno y jurisdicción en un territorio, o distrito.

No creo que, en nuestro caso, sea ese el significado de la expresión TIERRA DE ALION, como tampoco lo será para la locución generalizada y aún en uso, Tierra de Campos, o Tierra de maragatería, u otras similares.  Este sería probablemente el significado de la frase TIERRA DE ALION.

Cual fuera la circunscripción de Tierra de Alión se desconoce. ¿Tendrán aplicación, en ese sentido señalar límites de dicha tierra, los topónimos PICO ALIO y los AGUASALIO ( a-guas-alio) de Crémenes y Las Salas ?.

Por un Diploma de Enrique IV, año 1.462, a favor de la Merindad de Valdeburón que D. José González señala como existente en el archivo de Burón, se declara a “los Concejos, e homes buenos de la Merindad, a saber, Burón e Sajambre e Valdeón e Tierra de Alión e Maranna” exentos de la jurisdicción de toda clase de señoríos, dependiendo únicamente de la Corona Real y con atribuciones para nombrar Merinos y demás autoridades.  Según este Diploma, a mediados de¡ siglo XV todavía se, empleaba la expresión TIERRA DE ALION y entonces ciertamente equivalía a Concejo de Alión.

ALION, MENCIONADO TAMBIÉN EN DOCUMENTOS PONTIFICIOS.

Entre las diversas citas que podrían aducirse en confirmación de¡ aserto anterior se han elegido las siguientes:

Anteriormente se indicó que Urbano III (1. 1 85 – 1.187), al confinnar los bienes de la Orden de Santiago menciona Alionem cum suis pertinentiis.

1.249. Bula de Inocencio IV.  Aprueba los privilegios de Benevivere y extiende la protección apostólica a sus bienes, entre los que enumera San Martín de Alión.

1.443. Bula de Eugenio IV, en confirmación de la Regla y de las posesiones de la Abadía de Benevivere.  Entre la posesiones menciona también Alión.

CONCEJO DE ALION

Entre las Instituciones establecidas en la Edad.Media (siglos XI – XII), para el buen gobierno de los pueblos, defensa de sus intereses y aprovechamiento de sus riquezas en sana convivencia, ocupan lugar preeminente los CONCEJOS, nombre que se dió a las agrupaciones de pueblos que, bajo la autoridad de representantes suyos, elegidos con autorización regia, velaban por el cumplimiento de las leyes constituidas y gozaban de facultades para dar normas recogidas en las famosas ordenanzas e instituir prácticas que sirvieron de base para el clásico derecho consuetudinario.

En esta nuestra región desempeñó ese importante papel el llamado CONCEJO DE ALION, título que mantuvo el nombre de Alión hasta época bastante reciente y fué también signo de la importancia y celebridad, entonces reconocidas a la población de Alión.

Ni por el número y categoría de sus habitantes con relación a otros pueblos pertenecientes al concejo, ni por su situación geográfica (distanciado del centro territorial y casi afuera de sus principales vías de comunicación) ofrecía ventaja alguna.  Sin embargo, Alión y no otro núcleo de población dió nombre al Concejo, desde que se fundó hasta su extinción, allá por el año 1.836, en que, para implantar la división territorial introducida en virtud de las Cortes de Cádiz, el denominado CONCEJO DE ALION cambió el nombre por el de Ayuntamiento de Salamón, formado por los mismos pueblos que pertenecían al Concejo, excepto Corniero, que al menos desde 1.784 también perteneció al Concejo, anexionado al llamado tercio de abajo, formado por Salamón, Las Salas y Huelde. El tercio de arriba lo formaban Lois, Ciguera y Valbuena.

Cuando se constituyó la merindad de Valdeburón el Concejo de Alión, junto con otros tres y Maraña, pasó a formar parte de la misma, disfrutando de los derechos y privilegios a ella concedidos.  Por tanto la historia de ambas entidades es común en varios puntos.  Tema tratado por D. José González en un folletón que publicó en el Diario de León con el título “La Merindad de Burón”, dedicando un apartado a Alión y su Concejo, con el epígrafe ALION.  Más extensamente y mejor documentado puede verse en “La Merindad de Valdeburón” por E. Martino, con abundancia de citas, tomadas principalmente del Archivo de Simancas.

Yo me limito a mencionar dos detalles.  Uno proporcionado por el topónimo “Collado del Concejero”, nombre que permite suponer que en dicho lugar se reunía el Concejo, a semejanza de los Concejos de los A-rgüellos que celebraban sus reuniones en la Collada del Coto, cercana al pueblo de Genicera.  El otro detalle, aludir a la influencia del Concejo en la alteración de la palabra Alión, por no oponerse a que en la redacción de documentos por los escribanos y demás oficiales se aceptara la corruptela nacida de la pronunciación popular, sustituyendo Alión por Aleón, de forma que ya en el siglo XVll se había generalizado escribir y decir Concejo de Aleón en vez de Concejo de Alión.

Al entrar en desuso la palabra Alión fué cayendo progresivamenente en olvido ella y su significado, hasta el extremo que, en la actualidad solo la toponomia conserva la memoria de A-lión, aplicando su nombre a tres lugares y con la particulariad de que A-lión es complemento de los respectivos nombres compuestos y mediante propia mutilación, con pérdida de su letra inicial, como en ‘Vegalión —-, o de la terminal, como en Picoalio (pico Alión), límite orográfico con el terreno del antiguo Concejo de Ventaniello, o en Aguasalio (aguas Alión) de los pueblos las Salas y Crémenes, quizá los límites hidrográficos de la zona en que Alión tenía derecho al aprovechamiento de la riqueza piscícola del río Esla.

VIAS DE COMUNICACION DE ALION

Con toda seguridad puede afirmarse que los caminos para comunicación de unos pueblos con otros fueron en la antigüedad muy distintos de los actuales. Apenas si se disponía de otros medios de transporte que el elemento humano y de animales domesticados para cargas a lomo. El uso de los carros tardó siglos en generalizarse, por lo que tampoco cabe pensar en caminos propiamente dichos. Las ruedas de radios con ejes fijos, de hierro, aplicadas a los carros montañeses, apenas si existieron hasta avanzado el siglo XX.

Senderos y veredas bastaban para la recogida de frutos y traslado de un lugar a otro, no pocas veces a cuestas por las personas, o en humildes borriquillos, a rastras con el tiro de ganados, o en el clásico forcado.

En la montaña, hasta que el uso de la pólvora como explosivo (no antes del siglo XV) logró romper los raigones de las rocas que en los escobios, llegaban a las márgenes de los ríos, las rutas de comunicación entre las riberas eran en sentido vertical al curso de los ríos, transversales, aprovechando las pequeñas planicies: en depresiones de montañas, que facilitan el paso por puertos y collado.  Así, por la Mata de Monteagudo comunicaba la ribera intermedia del Cea con la del Esla y la cabecera del Cea, por las colladas de Mental y de Tejerina y por el Pando.  Los pasos de la ribera montañesa del Esla hacia la del Porma eran por las colladas de Sotillos, Valdoré.  Corniero y Valbuena a Viego, coincidiendo en esta última las veredas y después caminos de carro desde Valbuena y desde Lois por Ciguera, empalmando, en este último tramo del recorrido. La comunicación del Valle del Dueñas con Valdeburón, por el Valle. de San Pelayo, única salida de Valdeburón hacia León.

El no pequeño caudal del Esla, con sus relativamente frecuentes crecidas, dificultaba notablemente la comunicación de ambas márgenes, u orillas, cuando no existía puente alguno de material con suficiente consistencia para resistir el embate de la corriente, en grandes crecidas por fuertes temporales de lluvias y épocas de rápidos deshielos, después de grandes nevadas.

La consecuencia solía ser que no quedaba en pie puente alguno de aquellos de madera, cuya construcción y frecuentes reparaciones suponía costosísimos sacrificios para los pueblos e importante merma de su riqueza forestal.  Llevaba consigo la corta de las mejores piezas de los montes que posteriormente habrían de ser arrastradas primero hasta los trecheros y después hasta donde pudieran ser labradas a escuadra y posteriormente trasladadas al pie de obra, para, supliendo con ingenio y destreza la carencia de artefactos apropiados, elevarlas a la altura conveniente y colocarlas en el sitio adecuado, y así estructurar el nuevo puente, expuesto a idéntico peligro de destrucción y desaparición de sus piezas en la próxima riada.

Estas complicaciones y otras semejantes influyeron, sin duda, para que las relaciones de esta zona con el exterior, se ordenaran preferentemente en dirección a la región, que llamamos trascollada, limítrofe por el occidente, como demuestra el trazado de caminos aun existentes, al menos parcialmente, en la actualidad.

Así se explica que Alión y después Las Salas pertenecieran en lo eclesiástico al Arciprestazgo antiguo de Lillo y Peñamián, mientras todos los pueblos riberefíos por la izquierda del Esla, bajando, desde Bamiedo a Quintana de Rueda, formaban parte del de Rivesla.

Esas relaciones interterritoriales con la zona occidental se reflejan igualmente en las inscripciones de nuestros archivos, por las que se puede demostrar que fueron bastante frecuentes y numerosos en tiempos antiguos los enlaces matrimoniales de gentes de nuestros pueblos con personas de las riberas del Porma y hasta del Curueño, con ventaja por ejemplo para los pueblos del valle de Reyero y Lillo, con relación inclusive a los de la Ribera del Esla, con la excepción quizá de Valdeburón.

En cambio, una vez construido el puente sobre el río grande en Las Salas y construida aquí también la Ropería para los rebaños de ganado trashumante en cuyo pastoreo se colocaron muchos avecindados en Prioro, Tejerina y Remolina, llegando varios a ocupar puestos relevantes de rabadanes y mayorales, se incrementaron las relaciones del personal de esos pueblos con los habitantes de Las Salas, con los consiguientes noviazgos y matrimonios.  Igual fenómeno se dió con personal de Argovejo, Villayandre y Crémenes.  Pero esto pertenece más bien al periodo siguiente.

Por falta de testimonios auténticos no es posible señalar con certeza cuales fueron en concreto las vías de comunicación de ALION, pero, después de lo dicho sí que se puede afirmar con probabilidad que, si se tiene en cuenta que el trazado de caminos obedece inflexiblemente a la necesidad del movimiento de las personas para comunicarse con sus semejantes y el acopio de productos para su subsistencia y bienestar y, unido a ésto, que los caminos, como expresión de necesidades permanentes, eran objeto de solícitos cuidados de los pueblos, manteniéndolos transitables y velando por su conservación, se deduce fácilmente la persistencia de esas vías de comunicación hasta que nuevas contingencias aconsejaran sustituirlas por otras de mayor utilidad, como ocurrió en nuestro caso en el siglo XVII, en que se realizó nuevo trazado, con importante cambio, según se indicará no habiendo constancia de que ello se verificara también en tiempos anteriores.

Por tanto, creo poder afirmar que en la antigüedad la principal vía de comunicación de Alión, lugar, fué el camino que, desde la base del cerro de La Siana, pasando por lo alto de Santolaja y Resolanes, llega al Collado del Concejero y desde éste por lo cimero de Las Matas y lo alto del Peñón de la Trintera penetraba en el pueblo de Salamón, presentando, de trecho en trecho por el recorrido, las convenientes derivaciones, para el servicio de las fincas y terrenos intermedios.

La toponimia, con el nombre de Valdesalamón, hace referencia, casi segura, a otra comunicación con Salamón, tal vez consistente en vereda de atajo, o solo peonil, con notable pendiente de subida y bajada.

Como red viaria de Alión, concejo, hacia el exterior, para facilitar la descripción, tomamos como centro radial a Roblo, desde donde arrancaba un camino que, por el soto de Roblo y por el que después fué prado del toro de Salamón, después de conectar con el Pontón de los Chiquitos, atravesaba el monte de la Oceja y por la tierra del Molino, a orilla del Esla, llegaba a la margen derecha de este río, junto al Pozo de la Olla, para, bifurcándose, empalmar fácilmente con el Camino Real y con el que conducía a Las Fuentes, en dirección a Crémenes.

Mapa

Desde Roblo salía otro camino hacia la collada de la Trébede hasta Corniero, donde empalmaba con el que conducía a la ribera del Porma.  En dirección opuesta tenía su recorrido el camino desde Roblo a Valbuena, continuando por la cimera del Valle de Valbuena-Salamón hasta la Collada de Viego y Valle de Reyero, en la que enlazaba con el que, partiendo de Ciguera se prolongaba por Lois y el Valle de San Pelayo hasta Valdeburón.

Los itinerarios descritos, manifiestos, al menos parcialmente, por trozos todavía conservados, son ciertamente, como se indicó al principio, muy distintos de las rutas viarias actuales. Cuando y como se verificó la transfonnación se intentará explicar en las notas siguientes, relacionadas con la historia del propiamente dicho, pueblo de LAS SALAS.

…A partir del año 1.530 se experimenta una gran despoblación, posiblemente, entre otras razones, por la emigración hacia América.

La Merindad de Valdeburón funcionó hasta el año 1.836 en que el Concejo de Alión se convirtió en el nuevo Ayuntamiento de Salamón, que funcionó hasta marzo de 1.974 en que se fusionó con el de Crémenes.

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